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Una Universidad grande y una gran Universidad

Una Universidad grande y una gran Universidad
Migas
Actualizado el 20/03/2012 14:32

Historia y Actualidad

Puerta del Rectorado

El embrión de la Universidad de Sevilla fue el Colegio de Santa María de Jesús, fundado por el Arcediano Maese Rodrigo Fernández de Santaella en las postrimerías del S.XV. Los quinientos años de gestación de la actual Universidad se pueden dividir fundamentalmente en cinco fases.

Primera fase: S.XVI, de Colegio a Universidad.

En el siglo XVI (1505), una Bula del Papa Julio II otorga al Colegio la facultad de inferir grados en Teología, Filosofía, Derecho, Medicina y Artes.

En 1551 el Concejo de la ciudad le traspasa la Real Provisión que concedía un Estudio General; la fundación de Maese Rodrigo pasaba así a ser oficialmente Universidad, gozando de todos los privilegios de las demás Universidades del Reino.

De los Estatutos de 1621 se desprende que la Universidad de Sevilla se componía de cuatro Facultades: Teología, Cánones y Leyes, Medicina y Artes, y otorgaba los grados de Bachiller, Licenciado y Doctor en todas las Facultades, junto con el de Maestro por la Facultad de Artes.

Segunda fase: La Reforma Ilustrada, la independización de la Universidad.

Durante el reinado de Carlos III tiene lugar el afán reformador del siglo XVIII. Es entonces cuando se concede a la Universidad una nueva sede en la calle Laraña, se trataba de la Casa Profesa de la recién expulsada Compañía de Jesús (actual facultad de Bellas Artes).

En la Universidad de Sevilla la materialización de la Reforma Ilustrada se materializó con el Plan de Estudios de Olavide, de 1768. Es entonces cuando nace la idea de la Universidad como servicio público y aparecen cursos como el de Matemáticas, propio de la preocupación de la época por las enseñanzas de las materias de ciencia. En conclusión,  podemos decir que significó el origen de la concepción de la Universidad moderna, aunque este modelo no se consolidó hasta bien entrado el siglo XIX.

Tercera Fase: S.XIX, la integración de la universidad hispalense en un proyecto nacional.

5º Centenario de la Universidad de Sevilla

La situación de la enseñanza en España a lo largo del siglo XIX estaba en crisis. Se enfrentaban los intereses conservadores y liberales por el control sobre la cultura y la educación. Aunque se producen varios intentos de reforma educativa, los sectores conservadores vinieron a frenar las aspiraciones de la burguesía a una enseñanza laica, que sirviera de cauce para llevar al Estado su ideología.

A principios de siglo tiene lugar el llamado Plan de 1807. Se aprobó con carácter general para todas las universidades españolas con el objeto de situar a estos centros a la altura de los que venían funcionando en el resto de Europa.

Esta homogeneización iba acompañada de la adaptación de un nuevo orden y reglamentación de las enseñanzas. En consecuencia se introducía disciplinas como el Derecho Público y la Economía Política, se creaban nuevas Cátedras y Facultades, aparecían Seminarios y Bibliotecas especializadas y desaparecía la Facultad de Teología.

Por otra parte se suprimían las universidades menores y dejaba reducido a once el número de universidades en España. En Andalucía se suprimieron las de Osuna y Baeza, y sus rentas y grados se agregaron a la Universidad de Sevilla.

Pero lo que determina este periodo es el llamado Plan Pidal de 1845 que somete a todas las universidades a un mismo ordenamiento jurídico. Se culmina el proceso de centralización y la pérdida definitiva de las antiguas autonomías. Aunque duró poco ya que en 1851, con la firma del Concordato con la Santa Sede, se devuelve la enseñanza al dominio eclesiástico.

Una nueva etapa progresista sucede con la Revolución de 1868. Se declara libre el ejercicio de la enseñanza en todos los niveles educativos y se suprimen las asignaturas de Doctrina Cristiana, Historia Sagrada, Religión, Moral Cristiana, etc

Cuarta fase: La Democracia consagra la autonomía de la Universidad.

Durante los primeros años del siglo XX, la Universidad de Sevilla, como las otras Universidades españolas, a pesar de su crecimiento permanecía atenazada por la excesiva burocratización y por la continua edición de numerosas disposiciones y reglamentos que ahogaban todas las iniciativas y los intentos aislados de favorecer su modernización y su progreso.

Posteriormente la Guerra Civil primero y la Dictadura Franquista después, frenaron cualquier despegue progresista, la Institución Libre de Enseñanza quedó sesgada.

La Ley de Ordenación Universitaria de 1943, pese a contemplar un cierto deseo de autonomía significó un férreo control ministerial e ideológico.

En 1948 se decide una nueva ubicación para la sede de la Universidad. El lugar elegido fue la antigua Real Fábrica de Tabacos, magnífico edificio trazado por el ingeniero Van der Beer en el reinado de Fernando VI. Actualmente sigue ocupando las dependencias rectorales.

Imagen aérea del Rectorado

En la década de los sesenta se crean las Escuelas Técnicas Superiores de Arquitectura e Ingenieros Industriales. En la década siguiente se crean los estudios de Económicas y Farmacia; se divide la Facultad de Ciencias que da lugar a las Facultades de Biología, Física, Química, Matemáticas y Química; y se crea el Colegio Universitario de la Rábida. La implantación de nuevos estudios viene acompañada por la descentralización geográfica de la Universidad, se crean centros en las provincias de Badajoz, Cádiz y Córdoba, de los que surgirán las actuales Universidades.

Con la implantación de la Democracia, La Constitución de 1978 ha venido a revisar el tradicional régimen centralista de la Universidad española, reconociendo la autonomía de las Universidades. Al mismo tiempo, la nueva organización territorial del Estado ha supuesto una distribución de competencias universitarias entre los distintos poderes públicos.

Con la Ley de Reforma Universitaria (L.R.U.) aprobada en 1983, se consagra la autonomía universitaria como un derecho fundamental. Esta norma-marco contempló la Universidad como un servicio público referido a los intereses generales, garantizando la participación en su gobierno de las diversas fuerzas sociales.

Más recientemente, la Ley Organica de Universidades  de 2001 revisó el marco normativo de la Universidad con el propósito de impulsar la acción de la Administración General del Estado en la vertebración y cohesión del sistema universitario, de profundizar las competencias de las Comunidades Autónomas en materia de enseñanza superior, de incrementar el grado de autonomía de las Universidades, y de establecer los cauces necesarios para fortalecer las relaciones y vinculaciones recíprocas entre Universidad y Sociedad.

Precisamente, en uso de las competencias conferidas por la Ley Organica de Universidades, el Parlamento de la Comunidad Autónoma de Andalucía ha aprobado en 2003 la Ley Andaluza de Universidades, con objeto de desarrollar las funciones que aquella otorga a las Comunidades Autónomas y profundizar en el desarrollo y coordinación del sistema universitario andaluz.

El principio de autonomía universitaria supone que será la acción transformadora de cada Universidad la que determine la posición de éstas en el ámbito de la enseñanza superior. El desarrollo de este principio implica la elaboración de su propio estatuto. La Universidad de Sevilla elaboró su Estatuto  en el año 2003 y fue aprobado por Decreto de la Junta de Andalucía de 25 de noviembre de 2003 y publicado en el BOJA número 235, de 5 de diciembre del mismo año.

Quinta fase: El Proyecto Europeo, la Universidad se integra en un proyecto supranacional.

El 25 de mayo de 1998, reunidos los Ministros de Educación de Francia, Alemania, Italia y Reino Unido tuvo lugar la firma de la Declaración de la Sorbona, primer paso de un proceso político de cambio a largo plazo de la enseñanza superior en Europa.

El proceso continúa en 1999 con la Declaración de Bolonia . El proyecto se amplía considerablemente, siendo suscrito por 30 Estados europeos (entre ellos España) no sólo los países de la UE, sino también países del Espacio Europeo de Libre Comercio y países del este y centro de Europa.

La Declaración de Bolonia sienta las bases para la construcción de un " Espacio Europeo de Educación Superior ", organizado conforme a ciertos principios (calidad, movilidad, diversidad, competitividad) y orientado hacia la consecución entre otros de dos objetivos estratégicos: el incremento del empleo en la Unión Europea y la conversión del sistema Europeo de Formación Superior en un polo de atracción para estudiantes y profesores de otras partes del mundo. La Declaración estableció fases bienales para la realización del Espacio Europeo de Educación Superior hasta su culminación en 2010.

Todas las titulaciones de la Universidad de Sevilla están adaptadas al Espacio Europeo de Educación Superior. Asimismo, en el año de la plena convergencia con la Europa del Conocimiento (2010), la Universidad de Sevilla fue reconocida como Campus de Excelencia Internacional, gracias al proyecto Andalucía Tech , promovido conjuntamente con la Universidad de Málaga.

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